por Danae Vélez de León - Diseñador de Interiores en Ikea México

Empezar a crear nuevas ideas siempre es un paso complicado, ya sea para crear un producto, proyecto, negocio, etc. El diseño puede ser una herramienta potencial para dar forma a una idea y ser capaz de comunicarla a los demás de una manera particular y esencial. El concepto de “diseño” se utiliza a menudo en el contexto de las artes, la arquitectura, los gráficos, entre otras disciplinas, precisamente porque el diseño implica una representación visual de una idea. Sin embargo, ¿cuál es el papel del diseño en el proceso creativo y cómo puede influir en un proyecto o negocio?

Además de ser una forma de comunicar visualmente una idea, el diseño es también una herramienta que guía nuestros pensamientos hacia las posibilidades. Una de las metodologías más utilizadas por las empresas se llama “Design Thinking”, que, mediante el uso de elementos esenciales para un diseño, como la empatía y la experimentación, puede dar lugar a soluciones innovadoras.

Esta metodología fue creada en la Universidad de Stanford en California, sin embargo, fue el consultor de diseño IDEOU quien la aplicó por primera vez a proyectos comerciales. Inicialmente esta metodología sólo estaba relacionada con el desarrollo de productos, pero hoy en día también se utiliza para el desarrollo de servicios, procesos, experiencias, modelos de negocio, etc.

El uso de herramientas de diseño facilita la identificación de lo que es deseable actualmente, desde un punto de vista centrado en el usuario/cliente, con lo que es tecnológicamente viable y económicamente viable (1). Esta metodología inspirada en el proceso de diseño, se puede dividir en 6 acciones:

  • PARA EMPATIZAR. El primer paso es entender el contexto en el que surge nuestro problema, y tener claro para quién es la idea, producto, servicio, proyecto, etc., con el fin de analizar sus necesidades y aspiraciones.
  • PARA DEFINIR. Filtrar la información recopilada sobre nuestro contexto y el usuario/cliente, con el fin de definir el problema y comprender el posible alcance.
  • PARA IDEAR. Generar ideas que puedan resolver nuestro problema sin importar lo locos que suenen, siempre teniendo en cuenta a nuestro usuario/cliente.
  • A PROTOTIPO. Esto nos ayudará a convertir rápidamente una idea o concepto en una forma física y tangible. Al mismo tiempo que nos permitirá identificar el alcance tecnológico de nuestra idea.
  • Intentar. Es aconsejable probar los prototipos con usuarios/clientes reales, para poder mejorar todas las versiones para su lanzamiento final.
  • PARA IMPLEMENTAR. Poner en práctica la visión.

Un caso de éxito empresarial a través de “Design Thinking” es el ejemplo de Airbnb, que en 2009 no generó mucho beneficio. Sin embargo,

n uno de sus fundadores (Joe Gebbia) se enteró de la metodología en la Escuela de Diseño de Rhode Island, comenzaron a centrarse más en la experiencia del usuario, mejorando la calidad de las fotos, y modificando el sistema de clasificación de estrellas por corazones, una semana más tarde las ganancias se duplicaron (2).

Contrariamente a la creencia popular, el diseño es mucho más que estética y colores. También implica problemas funcionales y técnicos, resolviendo problemas a través de un proceso que permite entender y conectar con el usuario/cliente con el fin de generar ideas innovadoras para crear o mejorar proyectos, servicios, experiencias y/o negocios.

Referencias

  1. Ideo. www.ideou.com
  2. Díaz, Javier. Negocios y emprendimiento. Airbnb, un caso de éxito del Design Thinking. Enero de 2017. www.negociosyemprendimiento.org.
  3. Grupo Nielsen Norman. ¿Qué es el pensamiento de diseño, en realidad? www.nngroup.com.

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